La lactancia materna celebra su Semana Mundial

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La lactancia materna, aún más necesaria en la alimentación de bebés prematuros

Al nacer, los bebés parecen ser la cosa más delicada, indefensa y vulnerable del mundo. El instinto de protección materno nace de forma natural, como respuesta a ese pequeño ser que mira con ojitos de asombro. Durante la primera semana de agosto celebramos la Semana Mundial de la Lactancia Materna, promovida por UNICEF y la OMS. Es la mejor oportunidad para recordar los beneficios que la lactancia materna tiene tanto para la salud de la madre como del bebé, especialmente si nace prematuro.

Cuando el pequeño nace antes de tiempo, y se convierte en un bebé prematuro, sus necesidades son mayores, y requiere de más cuidados que un bebé nacido a término; el desafío es aún mayor. Estos seres nacidos antes de las 37 primeras semanas necesitan cuidados especiales y uno de ellos es basar su alimentación en la lactancia materna. No está de más recordar algunos de los principales beneficios de amamantar:

• Es fundamental saber que la leche materna se adapta a las necesidades del bebé; cada lactancia es diferente, distinta y única.
El calostro suministra substancias esenciales para ayudar a que el pequeño se adapte al nuevo mundo al que ha llegado prematuramente, aportándole un sólido compuesto nutricional, compuesto de proteínas, sodio, cloro, y hierro.
• Además ayuda a promover la buena salud del pequeño, mediante el aporte de propiedades inmunes como glóbulos blancos y anticuerpos que ayudan a defenderse de posibles infecciones.
• La leche materna contiene enzimas, unas sustancias que previenen daños en el sistema digestivo inmaduro del bebé.
• La lactancia materna ofrece también una protección adicional contra la enterocolitis necrotizante, una infección intestinal muy común entre los prematuros.

Aunque el amamantamiento no sea directo, estudios afirman que el contacto piel con piel o el método canguro son de gran ayuda para el bebé prematuro, ya que proporcionan calor, cariño materno o paterno y estimulan la producción de lactancia materna.

Además, el amamantamiento a un recién nacido permite que la madre tome un papel activo en el cuidado de su pequeño. Esto crea un vínculo inquebrantable entre madre e hijo, que perdura y persevera en el futuro. Porque la mayor bendición de una mujer es ser madre y la mayor dicha de un hijo es contar con el amor de ella.