Ski, trekking, snowboard… ¿conoces las recomendaciones para practicar deportes de invierno?

Seguridad para practicar deportes de invierno.

Disfruta de los deportes de invierno en familia y con seguridad

Una de las actividades que más nos ayudan a reforzar el vínculo emocional entre padres e hijos es hacer ejercicio juntos. ¿Por qué no aprovechar el frío para practicar algunos deportes de invierno en familia, o con amigos? Te damos algunos consejos para que una jornada al aire libre acabe de la manera más provechosa posible.

Consejos básicos para evitar lesiones y accidentes

Esquí, snowboard, patinaje sobre hielo… la lista de deportes de invierno es larga, pero todos tienen en común unas ciertas características: tienen un alto nivel de exigencia física, se practican sólo en unos meses determinados, y en un entorno a veces hostil. Tener en cuenta ciertas recomendaciones nos ayudará a evitar consecuencias desagradables de una jornada de deporte en familia.

Para empezar, es importante que nos preparemos físicamente antes de pasar un día en la nieve. Pasar de la inactividad a practicar deportes de invierno en una jornada es casi una garantía de lesión.

No estamos hablando de hacer un entrenamiento duro, pero sí de pasear diariamente y de hacer ejercicios musculares, que nos ayuden especialmente a coger fuerza en las piernas. También son recomendables los que trabajan la coordinación, la agilidad y el equilibrio. De esta manera, estabilizaremos nuestras rodillas y tobillos para que puedan responder bien ante el ejercicio.

El equipo de los niños

Si en los adultos es importante llevar un buen equipamiento para practicar deporte, en el caso de los niños aun lo es más. Si hemos decidido practicar deportes de invierno en familia, no podemos olvidar en nuestra maleta cascos, gafas de sol homologadas y crema solar de protección alta. Igualmente, necesitaremos ropa y calzado impermeables para evitar que los niños se mojen en las caídas.

El peligro de la hipotermia infantil

Cuando los niños se lo pasan bien, se olvidan de todo. Es importante que los adultos seamos conscientes de que necesitan descansar y cambiarse de ropa si están mojados para evitar hipotermias.

El cuerpo de un niño no regula la temperatura como el de un adulto, y es más fácil que acabe padeciendo una hipotermia. Es decir, que su temperatura baje de los 35 grados. Esto puede tener consecuencia negativas como letargia o alteraciones neurológicas, en casos más graves.

Abrigar a los niños de manera adecuada, evitar que lleven ropa húmeda y asegurarnos de que ingieren cada cierto tiempo alimentos energéticos como frutos secos –algo que también debemos hacer los adultos – nos ayudará a evitar que su temperatura corporal sea más baja de lo recomendable.