Las enfermedades más habituales del verano y cómo prevenirlas

Descubre cuáles son las enfermedades más comunes durante el verano y protégete de ellas.

Por un verano libre de resfriados, intoxicaciones e infecciones

Las vacaciones de verano implican viajes, fiestas y salidas constantes, lo que puede acabar pasando factura a nuestro organismo en forma de las típicas enfermedades veraniegas. Conocer las más importantes y aprender a prevenirlas nos evitará muchos problemas, y tener que pasar días recuperándonos en lugar de disfrutar de unos merecidos días de relax.

Los resfriados

La costumbre de poner el aire acondicionado a temperaturas realmente bajas hace que nos resfriemos muy a menudo en verano. La razón es simple: nos pasamos el día entrando y saliendo de espacios con una importante diferencia de grados, y nuestro cuerpo paga las consecuencias de este contraste de temperaturas.

Como no podemos controlar a cuantos grados está la climatización de los espacios públicos que visitamos, es recomendable que llevemos una chaqueta fina o un pañuelo encima para cubrirnos si sentimos demasiado frío.

Problemas digestivos

Son uno de los más habituales en  verano, ya que hay muchas posibilidades de que comamos alimentos que nos estén en las mejores condiciones de conservación. Esto nos acaba provocando las tan temidas diarreas, vómitos y dolores digestivos.

Prevenir estas intoxicaciones alimentarias pasa por consumir alimentos bien conservados y limpios, además de tener una buena higiene de manos, tanto antes como después de comer.

Prevenir alergias

En verano pasamos mucho tiempo al aire libre, por lo que es fácil que estemos en contacto con diversos tipos de insectos. Además de las lógicas molestias derivadas de la picadura, hay que tener en cuenta que muchas personas sufren reacciones alérgicas fruto de esta. Por lo tanto, es importante prevenir la posibilidad de sufrir estas picaduras usando repelentes e insecticidas no tóxicos.

Enfermedades del oído

Los baños continuos en la playa y la piscina aumentan también mucho las posibilidades de tener infecciones en el oído, derivadas sobre todo de no secarnos bien después de salir del agua. Para evitar estas molestias, podemos bañarnos con tapones y acostumbrarnos a retirar toda la humedad del interior del oído.

El sol y el calor

Por supuesto, no podemos olvidarnos de los principales protagonistas del verano: el sol y el calor, que pueden tener consecuencias muy negativas en nuestro organismo. Asegurarnos de beber agua a lo largo del día nos ayudará a evitar deshidrataciones, y también es esencial que procuremos huir del contacto directo con el sol en las horas centrales del día.

Asimismo, aplicar protectores solares para evitar quemaduras en la piel es esencial para no tener que sufrir sus dolorosos síntomas, y aun más para evitar problemas cutáneos a largo plazo, como cáncer de piel o envejecimiento prematuro.