La jubilación anticipada por problemas de salud

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¿Puedes jubilarte anticipadamente por problemas de salud?

¿Llevas años trabajando, pero tu salud ya no te acompaña? Muchas personas pasan por esta amarga situación cuando aún no han cumplido con los años de cotización necesarios para poder acceder a su pensión de jubilación. Si es tu caso, debes saber que probablemente puedes acceder a una jubilación anticipada.

¿Qué es la jubilación anticipada?

La jubilación anticipada por enfermedad como tal no es una figura reconocida en la Seguridad Social. Eso sí, jubilarse anticipadamente es una opción para aquellas personas que tienen una discapacidad del 45%, o sufren ciertas enfermedades muy concretas que les impiden desarrollar su actividad laboral con normalidad.

Los requisitos de la jubilación anticipada

Para acceder a la jubilación anticipada por enfermedad, el trabajador debe haber cotizado al menos 15 años, ser mayor de 56 años y padecer daños cerebrales, síndrome de Down, fibrosis quística, enfermedades mentales y trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple y lesiones medulares.

Las pensiones de incapacidad

Si estás enfermo desde hace años y tu problema de salud ha evolucionado hasta impedirte trabajar con normalidad, pero no puedes solicitar la jubilación anticipada por enfermedad, aun te queda la opción de pedir una pensión de incapacidad permanente.

Las pensiones de incapacidad permanente se cobran hasta el momento de poder recibir la prestación de jubilación ordinaria por haber llegado a los 65 años. En este momento, se pasará a cobrar la pensión, al ser incompatibles las dos.

Merece la pena conocer los tres tipos de pensión de incapacidad que recoge la Seguridad Social: por incapacidad parcial, por incapacidad absoluta y de gran invalidez.

La pensión de incapacidad parcial es la que corresponde a los trabajadores con una incapacidad de al menos un 33% para ejercer con normalidad su profesión. En este caso, la enfermedad impide al trabajador ejercer su profesión, pero no trabajar en otros empleos.

En cambio, la incapacidad absoluta implica que una persona pueda tener cualquier tipo de vida laboral. Finalmente, la pensión de gran invalidez se concede a la persona cuya incapacitación le obliga a necesitar de la ayuda de un asistente en su día a día.