Cómo compaginar vida profesional y vida familiar

Compaginar vida profesionall y personal

Conciliar la vida profesional y la vida familiar es posible

Trabajas muchas horas al día, y cuando llegas a casa te encuentras con todas las tareas del hogar por hacer. Afrontar la vida profesional y la vida familiar se nos hace a todos muy complicado, pero compaginarlo todo es posible si aprendemos a racionalizar el uso que hacemos de nuestro tiempo.

La planificación, fundamental para la conciliación

Empieza por aclarar tus prioridades.  No todas las tareas que tienes que hacer a lo largo del día son igual de importantes, por lo que otorgarles el momento adecuado para su realización es imprescindible.

¿El elemento imprescindible para una buena organización? Sin duda, una agenda o calendario donde puedas escribir a mano todo lo que tienes que hacer, y plasmar el orden de prioridades que hayas decidido. Incluso puedes recurrir a colores diferentes para poder visualizar fácilmente todo lo que tienes por delante y ordenarlo en tu mente. Y no olvides incluir en esta planificación las tareas de casa, que siempre resultan ser las grandes olvidadas.

Aprovecha el tiempo

Trabajar sin descansar no te ayudará a optimizar el tiempo que inviertes en tus tareas. Haz pequeños descansos de 5 minutos en tu trabajo para volver a tus tareas con la cabeza más clara y con más energía.

También puedes aprovechar tus desplazamientos en transporte público para desconectar un poco escuchando música, haciendo una llamada personal o una pequeña siesta.

Y, por supuesto, si quieres rendir bien debes concienciarte de la necesidad de dormir al menos 7 horas diarias. Si no descansas bien, no tendrás  ganas de nada y no conseguirás sacarte las tareas pendientes de encima.

Una buena actitud

Compaginar vida familiar y laboral no es fácil, pero si te mantienes positivo y optimista conseguirás que todo fluya mucho mejor. Afrontar el día a día con paciencia y una sonrisa te ayudará a sacar más provecho de todo el tiempo invertido en el trabajo, y a crear un buen ambiente a tu alrededor. Tus compañeros también agradecerán que tengas una buena actitud, ya que tus quejas y nervios no interferirán en su trabajo. De esta manera, todos seréis mucho más productivos.